viernes, 14 de enero de 2011

Muerte memoria

¿Seré capaz en mi silencio de observar con ternura los pequeños detalles del camino? minúsculos acontecimientos diarios que se olvidan al día siguiente, para seguir la ruta más vacía. Aquello pasó y hoy parece que no existió...encuentros borrados, vida no vivida...
Las voces de la vecina Isabel que se extinguieron como la hoguera, el ladrido del perro que fue atropellado la mañana de abril, la primera caída del olivo, el segundo juego con mi hermana o un tercer bocado en los labios...la vigésimo quinta vez que hice el amor contigo, el primer día que recé en la capilla del monasterio profanado por los franceses... ¿a dónde se va la vida una vez que ha pasado?, ¿en que cajita se acoge mi memoria?, ¿dónde quedó aquel encuentro furtivo por los campos, la noche en vela antes del viaje, aquella injuria sufrida? Siento que fluyo a un no se dónde, dejando huellas en arena agitada por el viento. Cada mañana el despertar salino borra mis mil detalles infinitos y esenciales...tengo que seguir respirando.

Sólo el amor

                                                             Para Leland H. Chambers

La angustia es siempre
indocumentada ave
que se aposenta
mirando ansioso a todas partes.
Sólo al mirarse de frente
en el trémulo pozo del alma
hasta embarrarse de luz
la médula del ser
brota un largo beso de sombras
permeado de ígneas ráfagas
que son alas de una gran emoción.
Comprendemos maravillados
que a fin de cuentas
por encima de todo
sólo el amor nos salva.

Denver, Colorado
24 de abril de 1988

Richard Avedon

Enrique Jaramillo Levi

viernes, 7 de enero de 2011

Del reconocimiento, la comunión y otros placeres simples

Simplemente cosas bellas que me ayudan a reconocerme, comulgar conmigo misma y disfrutar plácidamente de la simplicidad cotidiana. Poesía, música, ritmo, imagen, imaginación, color, fisis, arte, amor...y Dios en todo y en todos.

* Duo final de la última ópera de Monteverdi: L'incoronazione di Popea, interpretada por la joven y excepcional soprano catalana Nuria Rialt, junto con mi contratenor preferido Philipppe Jaroussky. Tremendamente hermoso.

PUR TI MIRO
Pur ti godo,
pur ti stringo,
pur t’annodo.
Più non peno,
più non moro,
o mia vita,
o mio tesoro.
Io son tua,
tuo son io,
speme mia,
dillo dì,
tu sei pur
l’idol mio,
sì mio ben,
sì mio cor,
mia vita sì
YA TE MIRO,
Ya te gozo,
Ya te estrecho,
Ya te abrazo.
Ya no peno,
Ya no muero,
Oh mi vida,
Oh mi tesoro.
Yo soy tuya,
Tuyo soy,
Mi esperanza,
Dilo, di,
Eres tú
Ídolo mío,
Si, mi bien,
Sí, corazón,
Vida mía, sí.

miércoles, 5 de enero de 2011

Lista útil para sobrellevar lo cotidiano.

Aún te quedan muchas cosas para sobrellevar lo cotidiano, me propongo crear una lista útil, que espero ampliar con el tiempo, para que tu corazón no se olvide y aprenda nuevos caminos:

1. En el armario de tu cocina permanece mi taza decorada con rosas damascenas. Puedes cogerla cada vez que gustes e intentar localizar donde se posaba mi boca al tomar el té matutino. Entonces tus rozarás la porcelana con tus labios y será como el que da un beso fugaz y robado.
2. Si cuando te metas en la ducha prestas atención, a mano derecha y sobre la mampara tienes mi champú y mi mascarilla de miel. De este modo, si abres el grifo y dejas que se forme vapor puedes cerrar tus ojos, abrir estos botes y recordar como era cuando te acercabas por detrás, y me dabas un beso mientras peinaba mi pelo recién lavado.
3. Otra opción es pensar que hace mucho frío en la calle, entonces puedes jugar a pasar la tarde en casa con la manta azul que usaba para cubrir mis piernas. Si la tomas y pones encima de las tuyas, seguro sentirás que fui a sentarme sobre tus muslos para contarte al oido y en voz baja un extraño secreto de mi primera infancia.
4. También puede resultarte útil echar por sistema mi ropa interior limpia, que está en uno de tus cajones, a la colada...así siempre creerás que la noche de antes me desnudé en la habitación contigua al salón, donde tú hacías como que trabajabas, mientras de reojo mirabas atento la escena vetada.
5. En ocasiones es bueno tomar la pequeña colección de fotos que vas atesorando en tu mesa, para recordar momentos y examinar cada gesto, detalle, semblante...puedes hasta centrarte en cada poro de la piel ajena...eso ayuda, sobre todo si mientras lo haces suena Palestrina, Victoria o Monteverdi.
6. Pero si la cosa se pone fea, tiendete en la cama, toma mi almohada, abrázala, huelela y préstale el calor que ahora le falta...no dejes que la humedad de Támesis cause olvidos y lagunas insustituibles...recuerda las caricias, los amaneceres y las plácidas conversaciones. Recuerda lo que quieras, pero recuerda.
Tu me manques beaucoup.

Confesiones

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan mas serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.

Luis García Montero
¿Quién eres tú?

Se deshizo la luz,
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.

Mientras me sonreías
vi una sombra inclinada desvestirse,
abrir la cremallera despacio del silencio,
dejar sobre la alfombra
la civilización.

Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable,
feliz como un presagio que nos enfurecía.

Que nos enfurecía.
Solamente nosotros
(camaradas
de una cama ruidosa) y el deseo,
ese difícil viaje de ida y vuelta,
que ahora insiste y me empuja a recordarte

alegre, levantada,
un relámpago abierto entre los ojos,
recogiendo tu falda de joven colegial.

Mientras me sonreías,
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo contarte.

Amantes de Mantua. Sepultura neolítica en la que
se encontraron dos esqueletos abrazados
Luis García Montero